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Durante años, la estrategia de ciberseguridad de las organizaciones tuvo un objetivo claro: impedir accesos no autorizados. Contraseñas robustas, autenticación multifactor (MFA) y múltiples controles de acceso se convirtieron en la primera línea de defensa.
Ese enfoque sigue siendo necesario, pero ya no es suficiente.
Hoy el reto no consiste únicamente en impedir que un atacante ingrese, sino en detectar cuándo alguien utiliza un acceso legítimo para operar dentro de la organización sin generar sospechas.
El acceso inicial no siempre se consigue mediante vulnerabilidades técnicas, sino aprovechando la confianza de las personas y los procesos de autenticación.
Los atacantes modernos no necesitan vulnerar servidores ni explotar fallas complejas.
En muchos casos, basta con convencer al usuario de completar un proceso aparentemente legítimo. La persona accede al portal correcto, introduce sus credenciales, aprueba la autenticación multifactor y, sin darse cuenta, entrega el control de su sesión.
Para los sistemas, todo ocurrió correctamente.
Los ataques actuales son mucho más difíciles de identificar porque aprovechan procesos reales y servicios legítimos.
Técnicas como Adversary-in-the-Middle (AiTM) permiten interceptar la sesión autenticada del usuario sin necesidad de romper la MFA. El atacante no roba únicamente la contraseña; obtiene una sesión ya validada y puede actuar con los mismos privilegios que el usuario.
La autenticación multifactor continúa siendo una de las mejores prácticas de seguridad y debe mantenerse.
Sin embargo, las técnicas de ataque han evolucionado. Hoy muchos ataques no intentan evitar la MFA, sino utilizarla como parte del proceso legítimo de autenticación para tomar el control de una sesión ya validada.
La MFA protege el inicio de sesión, pero no garantiza por sí sola la protección de la sesión activa.
Una vez comprometida una cuenta, el comportamiento del atacante suele parecer completamente normal.
En otras palabras, opera como si fuera parte del equipo.
Esa es la razón por la que muchas organizaciones tardan días o incluso semanas en detectar este tipo de incidentes.
Si el riesgo aparece una vez que el usuario ya inició sesión, la protección también debe continuar durante toda la sesión.
La seguridad moderna debe ser capaz de responder preguntas como:
En TED ayudamos a las organizaciones a evolucionar hacia un modelo de seguridad centrado en la identidad mediante soluciones como Microsoft Entra ID P2, implementadas por ingenieros certificados que diseñan estrategias alineadas con las amenazas actuales para mantener la protección más allá del inicio de sesión.
Mario Medina | Cybersecurity Manager | Tel. 55 5293 8100, ext. 2613
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